¿Cómo controlar las rabietas de tu hijo?

Parece que estar enfadado es algo malo. Que cuando los niños sienten rabia enseguida hay que decirles que no se sientan así, que los “niños buenos no se enfadan”. Sin embargo esta idea es un gran error.

El enfado es una emoción desagradable, pero es necesaria y positiva porque:

  • Facilita que se emprendan acciones para conseguir algo: si me quitan la pintura me enfado para poder recuperarla.
  • Facilita poder  marcar límites y protegernos: si me pegan me enfado y me defiendo para que no me vuelvan a pegar.

Así que como ves, el enfado es necesario. Es sano y normal.

Alguna vez te habrá pasado que cuando tu hijo se enfada, te contagias de dicho enfado y vas entrando en una bola de enfado que va creciendo y creciendo como si fuese una bola de nieve. A medida que la rabia de tu hijo aumenta, también lo hace la tuya. Cuando esa bola estalla, y el nivel de enfado desciende, te sientes mal. Piensas que la situación ha podido contigo y no has sido capaz de ayudar a tu hijo a entender lo que estaba pasando.

Tranquila, no eres la única que ha vivido esa situación. Se pasa mal y genera mucha impotencia, por eso te voy a explicar algunos consejos que puedes poner en práctica para controlar los enfados y rabietas de tu hijo. De esta forma, evitarás que esas situaciones se te vayan de las manos.

Pero si quieres saber más, sólo tienes que apuntarte al curso “Aprende a gestionar las rabietas de tu hijo”. Con él podrás entender porqué tu hijo tienes rabietas, saber cómo abordar sus enfados intensos incluso cuando se producen en lugares públicos y además, aprenderás a mantener la calma para poder hacer frente a las rabietas sin caer en los gritos o los castigos.

Volviendo al artículos que tienes entre manos, lo voy a dividir en tres partes:

  • ANTES del enfado. Fase de entrenamiento. Para estar preparados antes de que llegue el enfado.
  • DURANTE el enfado. Fase para poner en práctica las técnicas que has entrenado anteriormente.
  • DESPUÉS del enfado. Fase para hablar de lo ocurrido.

Antes del enfado

Mientras el niño se encuentra en una situación de calma y tranquilidad puedes aprovechar para entrenar la regulación del enfado.

¿Cómo? Jugando con él o contándole cuentos. El niño lo vivirá como algo divertido y placentero que comparte contigo, y sin darse apenas cuenta estará aprendiendo.

Antes del enfado vamos a prestar atención a 3 aspectos:

  1. Enseñar al niño respiración abdominal, es decir, relajada y calmada. Entrenando la respiración abdominal podemos recordarle al niño que la ponga en marcha cuando se enfade. Su cuerpo se relajará y el nivel del enfado descenderá. Existen multitud de juegos con los que puedes enseñarle a respirar de forma profunda y relajada, en el curso “Aprender a gestionar las rabietas de tu hijo” te propongo algunos de ellos.
  2. Enseñar al niño a identificar la emoción del enfado en la cara y el cuerpo. 

¿Cómo se pone la cara cuando estamos enfadados? ¿Cómo colocamos el cuerpo? ¿Qué sentimos en la barriga? Juegos como la mímica o contarle cuentos donde los protagonistas sientan enfado, puede ayudar al niño a identificar esta emoción y a generar estrategias para saber cómo regularla.

  1. Enseñar al niño a soltar energía de una forma adaptativa (sin hacer daño a nadie ni a él mismo). El enfado activa nuestro organismo para actuar, por eso tu hijo necesita soltar esa energía acumulada. Romper papeles o aplastar una bola de plastilina, pueden ser la alternativa a pegar o golpear a otros niños.

Durante el enfado

Imagina que tu hijo está viendo sus dibujos preferidos en la tele. Ya lleva mucho rato, además es tarde y decides que ya es hora de irse a la cama. Cuando se lo dices, él no quiere dejar de ver sus dibujos y… se enfada mucho.

Comienza a gritar, patalear… se le pone la cara roja, le da golpes al sofá…

Muy bien, pues ya estamos en la fase DURANTE EL ENFADO. ¿Qué hacemos?

En esta fase es muy importante: 

  • Mantener la calma. Ten en cuenta que la calma se contagia y además le estás dando tiempo para que pueda expresar su enfado. Recuerda que los enfados son normales, naturales y sanos; así que hay que dejar que los expresen para que a la larga no se conviertan en problemas.
  • Darle apoyo corporal. Permanecer a su lado les ayuda a regular la respiración, relajar las músculos y volver al mundo real para poder pensar.
  • Poner en marcha las estrategias aprendidas en la fase ANTES del enfado. Ten presente que cuando tu hijo está enfadado no es capaz de razonar. Así que, no es el momento de pedirle que entienda que eso que está haciendo no está bien. Además, si tu hijo tiene entre 3-5 años no tiene la suficiente madurez para poner en práctica por sí solo los ejercicios que habéis practicado para regular el enfado. Se los tienes que recordar tú, y lo tienes que hacer de una forma dulce y lúdica (por eso es importante mantener la calma).

Después del enfado

Esta última fase se caracteriza por Hablar del enfado. No porque el enfado haya sido mayúsculo, que también puede ser, sino porque hablar sobre el enfado es tremendamente importante.

Es la guinda del pastel que llevas días preparando. Desde que comenzaste a jugar a identificar emociones, pasando por el cuento y sus preguntas, hasta llegar a ayudarle a superar un enfado…Todo ese trabajo, que no es nada fácil, estará incompleto si después de vivir un enfado o una rabieta no dedicas un ratito a hablar sobre ello.

Pregúntale qué le había ocurrido (aunque tú creas saberlo, pregúntaselo para que sea él mismo quien te lo cuente), por qué estaba así, qué hizo que se le pasase… Le puedes recordar alguno de los cuentos y cómo sus personajes superaron el enfado. En definitiva, ayúdale a poner nombre a esa emoción.

No le juzgues. El enfado es una emoción normal, los niños son pura emoción y por eso la viven tan intensamente. Sólo hay que ayudarlos a regularla.

Utiliza expresiones del tipo: “No me gusta verte así”. Son mucho más eficaces y no hacen daño como el típico “no te quiero”.

Refuerza las cosas que sabe hacer. Díselas, apláudele por ellas, hazle consciente de sus destrezas y habilidades. Estarás alimentando su autoestima y haciendo de él, un niño/a feliz.

Recuerda

  • El enfado es una emoción sana y positiva.
  • Si está enfadado es por algo. No te lo tomes como un ataque hacia ti.
  • Para regular el enfado hay que entrenar ANTES, trabajar con mucha calma DURANTE y hablar sobre lo ocurrido DESPUÉS.
  • Cuando tu hijo aprende, tú también lo haces.

Y si quieres saber más sobre este tema sólo tienes que apuntarte al curso “Aprende a gestionar las rabietas de tu hijo”.

Leer más


En escuelaconcorazon.com utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra política de cookies